Después de tres días en Egipto, sin escuchar a nadie, absolutamente a nadie hablar español estoy hecho polvo, llego todos los días al hotel con migrañas, creo que a parte del calor lo que me provoca la migraña es el tener que estar continuamente traduciendo e intentando entender que cojones me están diciendo, además de estar siempre pensando frases para poder decir algo… bufff… pensaba que no iba a ser tan duro.
Jueves tarde, estabamos paseando por el hall del hotel (ya os he dicho que es enorme ¿no?) y entramos en una tienda de souvenirs, fué una suerte entrar por que allí conocimos a la única persona de todo el hotel que hablaba español Kalet (se pronuncia Jalet)

Con Kalet tomando el té en su tienda
Después de hablar un rato quedamos en que el viernes por la mañana nos haría de guía por la ciudad, es de agradecer por que en Egipto el viernes es el día de fiesta, es como si aquí fuera domingo, él trabaja en una fábrica de cal por las mañanas y por las tardes en el hotel, por lo tanto era la única mañana que tenía libre para estar con su familia ya que en el hotel se trabaja todos los días.
Tuvimos mucha suerte con Kalet por que además es muy buena persona y se preocupó muchísimo por nosotros, en general TODO el mundo se preocupa mucho por el turista, la gente es muy amable, siempre están dispuestos a ayudar, bien es cierto que normalmente piden a cambio algo de propina jajajajaja…
El viernes nos levantamos temprano para llegar a buena hora a las pirámides, a partir de las 12 del mediodía no hay quién aguante en el desierto a pleno sol…
continuará…